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01 September 2011 @ 12:35 am
Short story: On a ride (original) Part. VII  

Parte VI

7.


Se bebió el primer café de un sorbo, como si lo necesitara como respirar, y pidió dos más para llevar y un par de rosquillas. Necesitaba convencerse a si misma de que no le pasaba nada con Ian y que su cuerpo reaccionaba de manera natural al compartir la cama con un chico guapo pero que no significaba nada. Intentó acallar la parte de su cerebro que chillaba algo como
“¿Y desde cuando Ian te parece un chico guapo? ¿Es que no lo ves?”
y volvió a la habitación, dando pequeños sorbos a su vaso por el camino.

Llamó a la puerta antes de abrir. Ian estaba sentado en la cama aun en camiseta y calzoncillos hablando por teléfono tan absorto que ni había notado su presencia. Tras un par de frases sin sentido, notó que hablaba con Kyle.

- ¿Estás seguro de eso?... No, me parece bien, pero… Sí. Claro que quiero. Es solo que me parece un poco drásti… Ya. No, yo no me quedo.

El tono de voz de Ian bajó durante la última frase. No de volumen, sino de tono. Como si de repente, su tono fuera de resignación. Iba a carraspear para hacerse notar, pero Ian siguió hablando.

- No seas gilipollas, Kyle, no es así. No hay nada entre nosotros que no te hayamos contado… - hubo una pausa demasiado larga en la que Shania casi aguantó la respiración para evitar ser oída. - ¿Tú que crees?

Ian suspiró y se giró, mirándola directamente.

- Tengo que dejarte. Hablamos más tarde… Tú también. Adiós.

Colgó, mirándola interrogante, como si quisiera preguntarle el típico
“¿Cuánto has oído?”
, pero no lo hizo. Solo sonrió.

- ¿Ese es mi café?

Shania asintió alargando el brazo para alcanzárselo. Sus dedos se tocaron otra vez y esta vez Shania juraría que lo había hecho aposta, pero retiró la mano con tranquilidad y se humedeció los labios antes de anunciar que iba a lavarse los dientes.



Eran casi las dos de la tarde cuando se pusieron en marcha. Maldiciendo a Kyle, al tequila y a Ian por la resaca y la demora, Shania se puso al volante. Necesitaba estar concentrada en algo, no tener tiempo para pensar en lo que no debía y conducir todo el camino hasta Vancouver sin parar era la mejor terapia que se le ocurría para combatir los pensamientos inapropiados sobre Ian.

Porque para su desgracia, todo Ian le resultaba inapropiado esa mañana. La manera en la que, sentado en el asiento del copiloto y con las gafas de sol puestas tamborileaba con los dedos sobre su rodilla. La forma en la que apoyaba la frente contra el cristal probablemente buscando alivio para el dolor de cabeza en el frío cristal. La manera en la que tarareaba cuando sonaba una canción en la radio que conocía…

Y cuando se permitía pensar era mucho peor. Pensar en las manos de Ian sobre su cintura era inapropiado. Pensar en volver a hundir las manos en su pelo era tal vez incluso peor y mejor ni recordar el momento en el que apenas minutos antes y recién salido de la ducha, se había inclinado a recoger algo del suelo justo a su lado. Habría sido algo inocente, si hubiera algo de inocencia en la forma en la que Ian olía y en como pequeñas gotas procedentes de su pelo le mojaron ligeramente la cara.

Shania no quería pasar otra noche con él. Básicamente porque sabía que iba a poder dormir sabiendo que estaba a su lado y porque si se acercaba demasiado o Ian hacía el más mínimo intento con ella, iba a acabar besándole y no quería hacerlo. No debía hacerlo.

Porque eso es sentido común básico: no te cuelgas por un tío cuando estás a mitad de camino para salir del país. Y Shania era lo suficientemente inteligente como para saber de sobra que no sería un polvo más. Porque había esperado demasiado. Porque no es un calentón del momento. Porque por mucho que intentaba negarlo, negárselo a si misma, Ian se había convertido en algo más. En el deseo de convertirle en algo más, aunque ella misma intentara convencerse de lo contrario. Y si daba el más mínimo paso adelante, no habría vuelta atrás.

Shania maldijo por lo bajo. Conducir no estaba teniendo el efecto deseado.



Cuando llegaron a la frontera, a Shania se le puso el corazón en la garganta. Deseando haber preparado alguna excusa, rebuscó en el bolso por su pasaporte con manos temblorosas. Ian sin embargo parecía más tranquilo que nunca, ya con sus documentos en la mano. “Siempre los llevo en la guantera” había dicho cuando horas antes le había preguntado por ellos.

Cuando les tocó el turno y entregaron los papeles, el guardia de aduanas o como narices se llamara – a Shania no le importaba lo mas mínimo. Solo quería cruzar por fin – les hizo la pregunta de rigor.

- ¿Qué les trae por Canadá?

Shania abrió la boca para contestar, pero Ian se le adelantó.

- Conocer a la familia. – dijo cogiéndole la mano. Shania tragó saliva y rogó porque el guardia no hubiera notado que casi se le salen los ojos de las órbitas de la sorpresa. – Ya sabe. Pedir la mano oficialmente y todo eso.

Ian le cubría la mano con la suya sutilmente, presumiblemente para que no notara la ausencia de anillo.

El tipo volvió la vista de nuevo los pasaportes, comprobando que en efecto, Shania era canadiense. Luego se volvió hacia ella.

- Pareces nerviosa…

Shania rió un poco, intentando parecer despreocupada.

- Los dos lo estamos. No sabemos como van a tomarse el tener un yerno judío…

El guardia asintió comprensivo mientras Shania se controlaba las ganas de darle un abrazo por hacerlo todo tan bien y mantener la calma así. Cuando por fin cruzaron a Shania se le escapó todo el aire que había estado conteniendo.

- Wow… ¡Lo has hecho genial!

Ian rió.

- Te juro que lo he ido improvisando. No tenia ni idea de lo que iba a decir hasta que empezaba a hablar.

Shania no podía evitar sonreír como una idiota.

- Pues has estado increíble, Ian… ¡Y ya estamos aquí! Por fin estamos en Canadá…

En Canadá. Por fin todo acababa. El tono de Ian era más serio pero igualmente cálido cuando volvió a hablar.

- Por fin estás en Canadá.

Lo dijo todo en cinco palabras. Había terminado todo. Ahora solo quedaba que Shania volviera a casa, le diera su parte del dinero y entonces se iría. Desaparecería gracias a lo que fuera que iba a hacer Kyle y no se volverían a ver.

De repente a Shania le costaba respirar.



Tardaron más de lo que Shania había previsto. Ian – quien tomó el volante después de la parada en un KFC para comer – paró en el primer motel de carretera que encontró sin preguntar. Shania se mordió las uñas. Eso se salía del plan inicial. En su mente, conducían sin parar hasta llegar a su casa y salía del coche sin mirar atrás y diciendo adiós con la mano. Sin embargo, no protestó. Le siguió sin una palabra al interior del motel y entró en la habitación tras él, besándole sin más preámbulos, sin pedir permiso, mandando al infierno el sentido común.

La culpa la tenía Ian. Por fruncir los labios cuando se concentraba en la carretera. Por mirarla por el espejo retrovisor cuando creía que no le miraba. Porque hablaba menos desde que habían llegado a Canadá.

Lo había hecho sin pensar y ahora, con la manos de Ian en su cintura apretando y atrayéndola hacia él, no podría formular el más mínimo pensamiento coherente ni aunque lo intentara. Excepto por ese sentido común que aun le quedaba y deseaba que Ian la rechazara para así refugiarse en le baño hasta que se quedara dormido y poder escabullirse después de dejarle su parte del dinero sobre la mesilla para poder seguir su camino sin remordimientos… Pero Ian la besaba, abrazado a su cintura, con la boca abierta y apretándose contra su cuerpo. Y era mejor de lo que cabía imaginar.

Antes de darse cuenta, estaba tumbada en la cama con Ian sobre ella, desnudándola. Shania se deshizo como pudo de su camisa, buscando su piel, maldiciéndole por llevar tantas capas de ropa. La camiseta pronto acabó en el suelo, junto con la camisa y la suya propia. Enredó las manos en el pelo de Ian guiándole hasta su boca para poder besarle de nuevo y contuvo un gemido al notar su mano desabrochando sus vaqueros, deslizándolos por sus caderas hasta que acabaron en el mismo sitio que el resto de la ropa. Ian volvió a la altura de Shania, esta vez dejando un camino de besos por sus piernas hasta su ombligo, su pecho, su cuello, hasta llegar de nuevo a su boca mientras le desabrochaba el sujetador.

Pensando incoherentemente que no era justo que ella estuviera tan desnuda mientras Ian continuaba tan vestido, comenzó a desabrocharle los vaqueros haciéndole perder el ritmo que marcaba con la lengua junto a su oreja y exhalando justo en su cuello. Shania no pudo evitar enroscar una de sus piernas en sus caderas. Ian rió.

- Calma, Shania.

Su voz sonaba diferente. Grave. Y su mirada era distinta a la de siempre. Menos azul.

Se deshicieron de los vaqueros de Ian entre los dos, riendo cuando se atascaron en sus rodillas. Entonces, conscientes de que apenas les separaban dos finas capas de algodón, volvieron a besarse, esta vez excesivamente despacio. Ian hundió la cara en el cuello de Shania quien sentía sus manos por todas partes y que a esas alturas se veía físicamente incapaz de apartar las suyas del pelo de Ian.

Se mordió el labio para no gemir cuando notó sus dedos juguetear con el elástico de sus bragas y levantó las caderas cuando empezó a deslizarlas por sus muslos. Shania desistió de intentar contenerse cuando Ian enterró la cara entre sus piernas. Arqueó la espalda, enroscando las piernas alrededor de su espalda.

Era increíblemente consciente de la presencia de Ian sobre ella. Dentro de ella. De los movimientos de sus manos y de su lengua. De su respiración… Y sin embargo no era suficiente. Necesitaba más. Más piel. Más Ian.

No podía más.

- Ian… Hazlo…

Tras hacer un movimiento con la lengua que hizo que Shania olvidara que necesitaba respirar para seguir viviendo, Ian levantó la cabeza para mirarla.

- ¿Qué haga que?

Shania le lanzó una mirada que unos días antes habría hecho que Ian le hiciera caso sin rechistar pero que dado el momento, no causó ningún efecto.

- ¿Qué haga que? – repitió acercándose a su cara mientras hundía dos dedos en ella, haciéndola maldecir.

- Joder, Ian… F… Fo…

- Dilo. – dijo en un susurro junto a la oreja. Shania no aguantó más.

- Fóllame, Ian.

Casi lo gritó. Ian sonrió como sólo él sabía.

- Lo que tú quieras… - susurró en su oído. Shania sintió que como se fundían sus huesos.

Lo siguiente que supo Shania es que Ian tiraba el envoltorio ya vacío de un condón y que entraba en ella, primero despacio pero luego moviéndose de una forma que Shania se veía obligada a enterrar la cara en su cuello y morder para no gritar. Nunca había sido así durante el sexo así que o Ian tenía habilidades realmente especiales o es que era especial cuando se trataba de él. Pero ese no era el mejor momento para planteárselo. No cuando Ian susurraba su nombre al oído y le repetía lo bella que era.

Cuando se corrió tuvo que aferrarse a él para evitar la sensación de vértigo. Ian la siguió inmediatamente, besándola, sudando y despeinado y Shania pensó que jamás había visto a un hombre tan guapo en toda su vida.

***

- Se suponía que debían haber llegado ya. ¿Por qué coño no han llegado ya?

Los gritos de Stewart retumbaban por el pasillo y ni siquiera se había molestado en cerrar la puerta del despacho. Lucy había salido a escuchar con la excusa de ir a fumar y agachada cerca de la puerta, fingía arreglar los cordones de sus interminables botas.

- Se habrán desviado por algo. Tal vez a visitar a alguien…

- ¿Y a quien coño iba a conocer Shania Cole en Washington, gilipollas? ¿O en Oregón?

Lucy se tapó la boca con la mano. Tal vez Shania no conociera a nadie pero estaba segura que Ian conocía a alguien en Oregón. Sacó el teléfono y buscó en la agenda. Afortunadamente nunca llegó a eliminar el número de Kyle de la memoria de su teléfono.

Salió al patio y encendió un cigarrillo mientras esperaba a que Kyle contestara. Una voz soñolienta sonó de pronto. No recordaba que tenía esos extraños horarios.

- ¿Quién es?

Lucy se sintió ligeramente ofendida.

- Jamás pensé que eliminarías mi número de tu teléfono, Rosenberg.

- ¿Lucy?

- No. Soy una representante de Avon. ¿Estás despierto ya?

Le oyó reír al otro lado del teléfono y Lucy se contuvo para no rechinar los dientes. Kyle tenía el don de cabrearla.

- Para ti siempre, Lucy.

- Eres un mentiroso. Nunca estuviste para mí.

Su voz había sonado más amarga de lo que pretendía y se hizo un silencio incomodo de repente. Lucy no tenía ni idea de donde había salido eso ahora. Carraspeó y volvió a hablar, esta vez con mucha más calma.

- En realidad se trata de Ian. ¿Ha ido a verte, verdad?

- ¿Cómo lo sabes?

Lucy suspiró.

- Lo importante es que lo sabe Stewart. O lo va a saber. Ese hijo de puta lo sabe todo. – Oía la respiración nerviosa de Kyle al otro lado del teléfono. – Pero no te preocupes, avisaremos a Ian y no pasará nada. Solo necesito que me cuentes de qué habéis hablado.

Kyle dudó.

- ¿Y como se que no vas a contárselo tú?

Ese fue el colmo.

- ¡Que te den, Kyle! No importa lo que pasara entre nosotros, lo que nos dijéramos o hiciéramos. Se trata de Ian. ¡De su vida, joder! Y que me acuses de… de…

Kyle siseaba al otro lado del teléfono gritando que lo sentía y que se calmara. Cuando volvió a hablar estaba al borde de las lágrimas.

- Se que no me conoces bien. Y fue culpa mía, se que nunca te permití acercarte demasiado, no después de lo de… - respiró hondo y aun así no sentía el oxígeno llegar a sus pulmones. Kyle permanecía en silencio escuchando. – Pero me conoces lo suficiente como para saber que jamás haría nada que hiciera daño a Ian.

Oyó a Kyle suspirar. Deseó que hubiera alguien cerca de quien poder abrazar.

- Lo se, Lucy. Lo se y lo siento.

Lucy tragó saliva tragándose también las lágrimas. Sabía que la había cagado con Kyle aunque ella siempre le echaba la culpa enteramente a él y a la puta pelirroja con la que se enrolló, pero sabía de sobra que si no hubiera sido por todo lo que había pasado con su ex, no habría discutido tan estúpidamente con él por teléfono y tal vez, solo tal vez, no hubiera ocurrido nada. Y si se hubiera abierto más a él… Y si no le hubiera echado del apartamento cuando le contó que se había acostado con otra durante el viaje a Nueva York, asegurándole que no había significado lo más mínimo…. Hasta había dicho que la quería. Mas o menos…

- ¿Aun quieres oírlo?

Cuando volvió a hablar sonaba más alegre, parecida a la voz que se usa cuando buscas consolar a un niño pequeño tras un berrinche. Lucy puso los ojos en blanco mientras se sentaba sobre las cajas vacías.

- Más te vale no olvidar ningún detalle…

***

Permanecieron despiertos durante unas horas, olvidando el mundo por un rato, hablando a la vez de cosas importantes – como que Ian no había vuelto a casa desde que se fue a la universidad o que su madre murió cuando tenía trece años – y de tonterías, como que Shania odiaba el queso y las películas de acción.

Shania le contó lo que casi nadie sabía. Sobre tu padrastro maltratador y su madre alcohólica.

- ¿Crees que se alegrará de verme? Quiero decir si sigue viviendo en casa…

Quería decir “si sigue viva”, pero no se atrevió. Ian la sujetó por la barbilla y le levantó el rostro para mirarla a los ojos.

- Estoy seguro.- dijo con una sonrisa antes de volverla a besar, despacio esta vez. Sin intenciones de nada más.

Un beso de buenas noches.

Sin darse apenas cuenta, Shania se quedó dormida.



Cuando despertó estaba sola en la cama, enredada entre las sabanas. Al levantar la cabeza, oyó correr el agua de la ducha y no pudo evitar sonreír. Lo de anoche había sido lo que Emma llamaría el polvo de su vida, y si no necesitara tanto un café habría entrado en el baño a repetirlo, pero se obligó a si misma a apartar la imagen mental de Ian desnudo bajo la ducha y se vistió.

Acababa de abrir la puerta para salir cuando Ian apareció en la habitación, mojado y vestido con solo una toalla.

- Buenos días. – dijo acercándose a él para darle un rápido beso. Ian gruñó como toda respuesta. Definitivamente no era persona por las mañanas. – Iba a por café. Vuelvo enseguida.

Ian la agarró por la muñeca y la atrajo hacia si besándola de nuevo y colando las manos debajo de su camiseta.

- Olvida el café. – susurró junto a su oído.

Shania volvió a cerrar la puerta de una patada.



Vancouver.

Era mediodía cuando por fin llegaron al pueblo de Shania. Era pequeño y cerca de la capital y Shania en cierto modo lo había echado de menos. Cuando Ian propuso ir directamente a su casa, ella se negó. Quería ir a comer primero al lugar al que solía ir a merendar cuando era pequeña – y podía robar dinero de la cartera de su padrastro - y a pesar de que solo era una excusa porque en realidad estaba aterrada, Ian no insistió y aparcó el coche justo en la puerta de la cafetería que Shania señalaba.

No había cambiado nada. La misma decoración en blanco y rojo, la misma máquina de discos que probablemente tendría el doble de la edad de Shania y hasta la misma camarera, ahora mas rechoncha y con canas pero con la misma sonrisa simpática.

Se sentaron en una mesa apartada y pidieron el especial del día. Comieron en silencio, compartiendo solo miradas y con la misma idea en mente. Algo que ninguno de los dos se atrevía a decir. Shania carraspeó y lo soltó por fin, muy rápido, como si temiera arrepentirse a la mitad.

- Ya hemos llegado. ¿Y ahora qué?

Ian se encogió de hombros y le cogió la mano. Shania sabía que la había entendido. Sabía que él también había pensado en ello.

- Depende de ti. – contestó inclinándose sobre la mesa. – ¿Qué quieres que pase?

¿Qué quería? Honestamente, quería que Ian se quedara con ella en Vancouver. Sabía que nada le ataba en Nevada salvo su mejor amiga y un gato y ella le necesitaba. La aterrorizaba saber cuanto.

Que fácil hubiera sido no haberle besado. Haberle dejado atrás. Estar sola.

Fácil pero triste. Y estaba harta de estar triste.

- Quiero que te quedes.

Ian sonrió como si esas cuatro palabras fueran lo mejor que había oído en su vida.

- Lo que tú quieras. – dijo antes de acercarse un poco más y besarla.

Fue en ese momento cuando Shania se dio cuenta de que posiblemente se estaba enamorando de Ian. Y solo Dios sabía cuando había empezado a sentirse así.

Shania tuvo que recordarse a si misma que estaban en un sitio público cuando Ian coló la lengua entre sus dientes.

De repente Ian brincó. El teléfono empezó a sonar y a vibrar en su bolsillo.

- Es Kyle… ¿Sí?... No, Kyle, no he visto tus llamadas perdidas. ¿Qué…? Espera.

Cubrió el teléfono con una mano. Shania podía oír gritar a Kyle desde el otro extremo de la mesa.

- Voy a salir fuera a hablar. Aquí apenas hay cobertura.

Shania asintió y una vez hubo salido, rebuscó en su monedero para pagar la cuenta. Levantó la cabeza cuando el camarero se plantó a su lado.

Solo que no era el camarero y Shania notó que la sangre se le helaba en las venas.

- Hola preciosa.



Cuando Ian entró de nuevo en la cafetería con Kyle aun al teléfono y casi derribando a una camarera por el camino, Shania ya no estaba.

***

Final



PS: Quiero que conste y lo juro de verdad, que la "puta pelirroja" no tenía cara cuando la escribí. Reconozco que cuando releí se me escapó la carcajada porque se ve que mi subconsciente es así de guay, y dado que loony_cuaron me preguntó por ella partida de risa, imagino que todos pensareis lo mismo, asi que he querido aclarar que cualquier parecido con la realidad es pura coincidencia. XD
 
 
 
Zaida: People: Jesse Eisenberg closezaida_weasley on August 31st, 2011 11:22 pm (UTC)
Joder, esto si que es una actualización en condiciones.
Por fin ha habido tema!!! Y sin mas preambulos y como Dios manda, si señor.
Odio mis imagenes mentales de Ian. No no las odio. Si, en verdad las odio, pero solo porque yo quiero ser Shania.

Dime que se van a ir a vivir a una casita al campo mientras sus hijos creceran jugando en la nieve.

Question: Kyle y Lucy todavia se quieren y haran el amor? xDDDD

BTW; ASDFGHJKLÑLJIEUKJN ¡¡¡¡¡¡¡¡¡SHANIA!!!!!!!!!
Heka: cine: andrew garfield comic conheka_granger on September 1st, 2011 08:03 pm (UTC)
Question: Kyle y Lucy todavia se quieren y haran el amor? xDDDD

No he podido evitar la carcajada... XDDD

ANSWER: Nunca se quisieron. No les dio tiempo, pero iban bien encaminados hasta que pasó lo que pasó y ahora tal vez si volvieran a encontrarse...

Jugando en la nieve dice... Que es Vancouver, no el Winipeg! XDDD
Denna: [Story] Mattloony_cuaron on September 2nd, 2011 01:11 am (UTC)
ASDFGHJKLÑASDFGJHDAKAJHF

You know I loved it!!! La escena de Shania e Ian super hot, y ains, Lucy y Kyle...

Eso si, te voy a matar por dejarlo ahí. Que me han cogido a Shania!!! Espero que el siguiente capi llegue raudo y veloz, porque si no me voy a quedae sin uñas!

Lo de la puta pelirroja fue MUY bueno. O sea, te traicionó el subconsciente de una manera... XDDDD.

Btw, perdona por no comentarte antes. Lo leí anoche, lo que pasa que he tenido un dia muy horrible y para colmo mi hermana se cae en la calle y se hace un esguince! Ay...
Heka: cine: scarlett johanssonheka_granger on September 3rd, 2011 12:31 am (UTC)
No cuentes con el muy pronto porque aun no tengo claro de como cerrarlo todo. Hare lo que pueda. ;)

Y depende de lo largo que sea y de como me quede el final, habrá epílogo o iré todo incluido en el mismo episodio.
Pies delcalzos (alma llena de calcetines): [tsn] ¬ eduardoearwen_neruda on September 2nd, 2011 09:52 pm (UTC)
- ¿Qué haga que? – repitió acercándose a su cara mientras hundía dos dedos en ella, haciéndola maldecir.

- Joder, Ian… F… Fo…

- Dilo. – dijo en un susurro junto a la oreja. Shania no aguantó más.

- Fóllame, Ian.




No sé por qué tenías dudas, sinceramente. Ya demostraste con el Erica/Dustin que escribir escenas como ésta no te suponía ningún problema, y no has hecho más que reafirmarte con esto. Ian pidiéndole a Shania que diga qué quiere que le haga es una de las cosas más calientes que he leído.

Voy a obviar la parte de "la puta pelirroja" por varias razones, entre ellas está el que la imagen mental de Andrew liándose con Emma no me es agradable. Les quiero por separado, no revueltos. Una vez dicho esto, que sepas que estoy a favor de que Kyle se olvide de Lucy, se case y tenga hijos con la camarera aquélla. Sé de buena mano que ella diría que sí.
Heka: cine: jesse eisenberg GQheka_granger on September 3rd, 2011 12:30 am (UTC)
Really? Es que lo veo tan forzado cuando soy yo quien lo escribe... Puede que a mas gente le pase lo mismo, pero es como si cuando lo leo de otra persona fuera natural y cuando es mio no... No se si me explico...

A mi tampoco me hace gracia la imagen y juro que no fue adrede. De hecho que fuera pelirroja fue porque Shania es rubia y Lucy morena y queria que destacara. Luego releí y me reí, y mi sis se rió y loony_cuaron me hizo la pregunta de rigor y...

Jajajaja... Lucy 2. Camarera 1...