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07 September 2011 @ 02:28 am
The social network: How could I say no? (Mark/Eduardo)  
Fandom: The social network
Título: How could I say no?
Personajes: Mark/Eduardo
Resumen: Si tu mejor amigo viene a pedirte que le enseñes a besar como un favor, ¿le dirías que no?
Notas: En respuesta a este prompt del kinkmeme


How could I say no?


Eduardo está sentado en su cama rodeado de libros abiertos y más que dispuesto a empezar a estudiar más duro que nunca para los finales. Porque si quiere entrar en Harvard con Mark – y quiere – tiene que currárselo muchísimo y aunque adora a su mejor amigo y haría cualquier cosa por él, a veces odia como es capaz de sacar las mejores notas de la clase sin apenas coger un libro. Él sin embargo… Según los profesores es muy inteligente y saca muy buena notas, pero se tiene que matar por ellas y ya anda justo de tiempo.

Decide empezar por matemáticas, que al menos se le dan bien – la única asignatura que se le da mejor que a Mark – así que destapa el bolígrafo y cuando apenas ha abierto el cuaderno, Mark irrumpe en la habitación sin llamar siquiera.

Porque Mark no necesita llamar para entrar en la habitación de Eduardo.

Eduardo levanta la vista de los libros y saluda antes de empezar a desarrollar el primer problema. Normalmente funcionan así: Mark se sienta en cualquier esquina de la habitación de Eduardo y teclea durante horas hasta que les da hambre – a Eduardo le da hambre – y bajan a la cocina a comer algo y a pillar unas cervezas sin que la madre de Eduardo se de cuenta.

Sin embargo, Mark no se sienta. Se queda de pie, moviendo las manos nervioso, sin saber si meterlas en el bolsillo de la sudadera o no. Eduardo le mira de reojo y espera a terminar lo que está haciendo para preguntarle que es lo que le pasa. Mark abre y cierra la boca un par de veces, como si dudara sin contestar o no y Eduardo espera paciente a que empiece a hablar.

- Tengo una cita.

Eduardo levanta una ceja. ¿Mark con una cita? Le cuesta demasiado visualizar a Mark intentando ligar con una chica como para creerse así de buenas a primeras que Mark está hablando en serio. De hecho, acaba de caer en que nunca le ha visto hablar con ninguna… Pero se da cuenta en seguida de que si que habla en serio y carraspea, frunciendo el ceño inconscientemente.

- Es genial, Mark… ¿Con quien vas a salir?

Mark chasquea la lengua frustrado y empieza a dar vueltas por la habitación. Eduardo empieza a recoger libros de la cama, resignándose a que al menos por el momento no va a retomar su sesión de estudio porque Mark le necesita. Y cuando Mark le necesita, ahí está Eduardo siempre.

Mark se sienta a los pies de la cama, al lado de Eduardo pero sin encararle. Eduardo le mira curioso y abre la boca para preguntarle cual es el problema cuando Mark vuelve a hablar descolocándole de nuevo.

- Necesito que me enseñes a besar, Wardo.

Eduardo abre la boca más de lo que pretendía.

- Que te… ¿Qué?

Mark resopla y mira al suelo, avergonzado.

- Nunca he besado a nadie. De hecho es mi primera cita… Y si te ríes o se lo dices a alguien, Wardo, que juro que…

Pero Eduardo está muy serio y tampoco tiene intención de contárselo a nadie. Por poco que pueda visualizar a Mark flirteando daba por sentado que sí que había salido con chicas. De hecho, hasta ese momento dudaba de que fuera virgen. Solo había que mirar a Mark para asumir eso…

- ¿Y como se supone que quieres que te enseñe? Eso solo se puede aprender practicando, Mark…

Eduardo se pone rojo solo de pensarlo. Mark sigue mirando al suelo, pero Eduardo sabe que se ha puesto rojo también.

- Ya lo se. Esperaba que quisieras hacerme el favor de… - deja la frase a medias cuando vuelve la cara para mirar a Eduardo y ve la expresión que se le ha quedado. - Olvídalo, es una tontería. No debería ni haberlo pensado. Es pedirte demasiado.

Se levanta de la cama pero Eduardo le agarra del brazo y tira un poco de él para que se siente de nuevo.

- No me importa, Mark. Yo te enseño.

Mark levanta las cejas y sonríe de medio lado y Eduardo de repente está nervioso. Nunca ha besado a un chico ni había pensado en hacerlo pero es Mark de quien hablamos y si necesita que le echen una mano no va a ser Eduardo quien le niegue ese favor.

Además secretamente, muy secretamente, siente un cosquilleo en el estómago de pensar que el primer beso de Mark va a ser suyo.

- ¿De verdad que no te importa?

Eduardo niega con la cabeza. De verdad que no le importa.

- Es genial, Wardo. – Mark agita las manos nervioso, pero en una forma agradable. Como un niño la mañana de su cumpleaños o como si le dijeran que su aplicación para el MP3 ha tenido un millón de descargas. – Dime que es lo que debo hacer.

Eduardo se ríe y se sienta más cerca de Mark. Mark acorta también la distancia un poco, ansioso por colaborar.

- Lo primero que te quiero dar es un consejo. No la beses hasta que os despidáis. Un beso de buenas noches. Queda mejor al ser la primera cita.

Mark asiente con la cabeza, muy atento a lo que Eduardo le dice y Eduardo sabe que está tomando nota mental de todo lo que le está diciendo. Sabe que siempre toma nota mental de todo y no olvida nada jamás.

- Bien. Cuando vayas a besarla, ponle la mano en la nuca… - Se interrumpe al notar la mano de Mark casi golpeándole en la cabeza y no puede evitar reírse a pesar de lo mortalmente en serio que se lo está tomando todo Mark. – Así no, Mark. Más despacio.

Desliza la mano por el cuello de Mark hasta alcanzar su nuca y acaricia los cortos cabellos rizados con la punta de los dedos mientras roza su mejilla con el pulgar.

Eduardo traga saliva.

- Más o menos así…

Mark asiente fervientemente y repite el gesto de Eduardo, rozando su oreja en el proceso y descansa el pulgar sobre su pómulo sin dejar de presionarle en la nuca con la yema de los dedos firme, pero suavemente.

A Eduardo se le queda la mente en blanco por unos segundos.

- Perfecto.

Es lo único que le sale decir. Al menos es cierto.

Se aclara la garganta antes de continuar y Mark aparta la mano esperando nuevas instrucciones.

- Una vez la hayas cogido así, ya puedes besarla.

- ¿Y eso como se hace?

Por un segundo a Eduardo le dan ganas de gritar “Juntáis los labios y le metes la lengua en la boca” y pedirle que se vaya, pero no puede hacerlo. Le ha dicho que le ayudaría y para Mark parece muy importante. La chica debe de importarle mucho a pesar de no haberle hablado nunca de ella.

- Te acercas hasta que vuestros labios se toquen.

Mark pone los ojos en blanco.

- No jodas, Wardo… Eso lo saben los niños de primaria. Yo quiero hacerlo bien. Que no note que jamás he besado antes. Que le guste.

Suspira. Mark es tan paranoico a veces.

- Mark, si a esa chica le gustas de verdad va a pensar que es adorable que no hayas besado a nadie nunca y se va a sentir honrada de ser tu primera vez.

- Gilipolleces – cortó Mark agitando la cabeza. – Lo único que va a pensar es que beso de pena y no va a querer tener una segunda cita conmigo.

- Estoy seguro de que eso no va a ocurrir.

- Ocurrirá si no me enseñas. ¿Es que ya no quieres hacerlo? No quieres ayudarme, ¿no?

Vuelve a suspirar. No es eso. Al menos no del todo. Eduardo desearía que Mark no tuviera complejos y que se enterara de una vez que tiene el potencial para conseguir todo lo que quiera de la vida pero es tan testarudo que no le escucha cada vez que intenta hacérselo ver.

Eduardo está seguro de que la chica va a derretirse entre sus manos cuando Mark la toque tal y como le ha tocado a él, pero no se lo dice porque no quiere que Mark sepa que se le ha olvidado hasta como pensar cuando le ha tocado de esa forma.

- Está bien. Bésame.

Porque Eduardo es tan gilipollas que no puede negarle nada.

La mano de Mark tiembla cuando vuelve a ponerla en el cuello de Eduardo y presiona, acercándole a él mientras que Eduardo ve la cara de Mark cada vez más cerca.

La primera vez sus labios apenas se rozan. Eduardo sabe que Mark está quieto porque le está esperando. Espera su guía. Que él empiece.

Así que lo hace.

Los primeros besos son lentos, cortos, secos, con un Mark concentrado en lo que está haciendo como si fuera la lección más difícil que ha tenido que estudiar en su vida. Luego son más húmedos y más largos y Eduardo necesita separarse porque necesita aire. Aire y terapia.

Mark le mira como si Eduardo fuera a ponerle nota y este no puede evitar una sonrisa.

- Ya está, Mark. Es tan fácil como eso.

Eduardo sabe que Mark se está debatiendo entre si hablar o salir corriendo de la habitación cuando agacha la cabeza y abre y cierra la boca varias veces.

- Pero y… Ya sabes… Lo de la…

- ¿Lengua? – Si a Eduardo no le da un infarto en ese momento es que tiene el corazón a prueba de bombas.

Mark asiente con la cabeza.

- ¿Me enseñarías? Solo una vez. Prometo que no voy a proponerte nada más en toda mi vida.


- Ven aquí, anda…

Eduardo no quiere hacerlo. No quiere porque se ha dado cuenta hace unos minutos de que en realidad se muere por hacerlo y no es justo que sea de mentiras. Que sea solo unas prácticas para poder besar mejor a la persona a quien Mark quiere besar realmente. Y saber esa persona no es él le hace un nudo en el estómago.

No quiere besarle pero lo hace de todas maneras. Le pone una mano en el muslo para apoyarse mejor y se inclina sobre él y le besa, despacio primero, como antes, y nota la mano temblorosa de Mark sobre la suya antes de abrir la boca y rozar los labios de Mark con la punta de la lengua. Lo siguiente que sabe es que Mark abre la boca rozando la lengua con la suya y a Eduardo se le olvida de golpe quien es el alumno y quien es el maestro y tiene que luchar como puede contra el deseo de abrazarle para convertir ese beso de ensayo en uno de verdad.

En el más real de todos.

Cuando Mark se separa, Eduardo aun tiene los ojos cerrados y cuando los abre, Mark le está mirando fijamente, con la boca entreabierta y los labios rojos. Esta vez Mark no busca su calificación. Eduardo sabe que quiere preguntar algo más, decir algo importante, pero baja la vista sin decir nada y se levanta de la cama.

- Gracias por la ayuda, Wardo.

Tiene que morderse la lengua para no decir “gracias a ti.”

- De nada.

Esboza una media sonrisa de mentirijillas y Mark otra más real antes de salir de la habitación, mirándole una vez más a través de la rendija de la puerta antes de cerrar.

Eduardo se tumba en la cama con los ojos cerrados. Aun puede sentir el roce de los labios de Mark, el movimiento de su lengua contra la suya, el tacto de su mano sobre su piel…

Se tapa la cara con la almohada consciente de que Mark acaba de arruinarle la vida y desea – sin poder evitar sentirse culpable – que su cita sea un completo desastre y que a Mark no le quede otra que volver a pedirle ayuda.

Fin
 
 
 
musguita: AC - Jesse E.musguita on September 7th, 2011 10:01 am (UTC)
Ves, yo no me he atrevido a hacerlo desde el punto de vista de Eduardo porque sería el amago de infarto más largo del mundo xD Me gusta un montón, es sencillo y no te andas por las ramas y Eduardo es tan complaciente que le pegaría un bofetón, pero bueno, no lo puede evitar el muy tonto.

Exijo una segunda parte o algo donde Eduardo quede más satisfecho.

(Me encanta porque hay dos cosas en las que más o menos coincidimos. La frase en la que Mark le pide que le enseñe y como Eduardo responde que a su cita le parecerá adorable :D)
Heka: cine: tsn mark greenheka_granger on September 11th, 2011 10:17 pm (UTC)
Me he dado cuenta de las dos o tres frasecillas comunes... Se ve que nos hemos ceñido perfectamente a la peticion. XD

¿Segunda parte? Pues mira, no lo había pensado...
Zaida: Movie: TSN Eduardo waitingzaida_weasley on September 7th, 2011 06:04 pm (UTC)


Gracias.
Heka: cine: tsn heka_granger on September 11th, 2011 10:22 pm (UTC)
You're welcome
Manisseta: [Film] The eternal sunshine of a spotlesmanisseta on September 11th, 2011 12:56 am (UTC)
Eduardo necesita separarse porque necesita aire. Aire y terapia.

Lol! Aish, Eduardo, qué tontorrón te vuelves por Mark, ahí haciendo cosas en contra de tu propia voluntad... oh, wait. Si te estás muriendo por meterle la lengua.

Se tapa la cara con la almohada consciente de que Mark acaba de arruinarle la vida y desea – sin poder evitar sentirse culpable – que su cita sea un completo desastre y que a Mark no le quede otra que volver a pedirle ayuda

Me encanta eso porque es un gesto tan adolescente y tan adorable (((((Wardo))))) Me ha gustado mucho que lo escribras desde su punto de vista, porque es como leer la cara B del fic de musguita, xD Me habéis hecho las dos muy feliz, adolescentes calenturientos y enamorados ftw!
Heka: cine: tsn eduardoheka_granger on September 11th, 2011 10:20 pm (UTC)
Me alegra que te gustara, guapa...

En mi mente veía a un Eduardo de 17 años con una sonrisa estúpida en la cara hasta que de repente es consciente de lo que pasa y empieza a gritar tapándose la cara con la almohada para que no se oiga...