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08 January 2012 @ 08:39 pm
The mentalist: "Pink sheets" (Jane/Lisbon)  
Fandom: The mentalist
Título: Pink sheets
Personajes: Jane/Lisbon
Resumen: Necesitaba recuperar a su Jane.
Advertencias: Spoilers del 4x10
Notas: Este fue mi regalo de navidad para mi VGF (very good friend) hellopinkie porque ella tiene la culpa de mi diciembre temático y mi futuro sufrimiento semanal.



PINK SHEETS

Lisbon cerró la puerta tras de si cuando llego a su casa y suspiró. La había matado ver a Jane así, pero no le había quedado otro remedio que hacerlo. A pesar de que el medico le había dicho que no debía forzar nada tenía que hacerlo. A pesar de que desde el accidente y hasta que entró en aquella habitación, cuando sonreía lo hacia de verdad... Era su deber como su jefa y como su amiga. Le había pedido que le dejara ser feliz pero no podía soportar que la “felicidad” de Jane significara ver como se alejaba de ellos.

De ella.

Tal vez había sido egoísta por su parte pero lo había hecho sin pensar.

Necesitaba recuperar a su Jane.

Cerro los ojos y se dejo caer sobre la cama cuando esa ultima frase se cruzo por su mente. No existía tal cosa como su Jane. Era el Jane de Red John, y eso era algo que tenía asumido desde hace mucho tiempo.

Una vez pensó que tal vez era importante para él. Fue el día en que el Jane disparo a su única conexión con Red John salvando su vida. Aquella noche pensó que tal vez ella le importaba más que la venganza... Se equivocaba. ¿Por que Jane se empeñaba en esa vendetta? Ella era la más interesada en coger a ese sádico... ¿Es que no entendía que lo que no quería era verle en la cárcel? ¿De que necesitaba que estuviera bien?

Volvió a salir de la casa dando un portazo tras ella. No quería pensar y el trabajo era lo único que le impedía centrarse en su propia vida, así que puso rumbo a la comisaría. Sin embargo, sospechaba que no iba a servir de mucho. Aquella noche, Teresa se había dado cuenta de que para ser un hombre tan perspicaz, a Jane le costaba bastante darse cuenta de lo que tenía justo delante.

*

Patrick lo recordaba todo. El lamentable espectáculo como vidente, su comportamiento con el sospechoso, lo que sintió al ver la pared de su habitación y sus conversaciones con Lisbon. Y su cara. Su cara de preocupación en el hospital, cada expresión suya cada vez que el le coqueteaba... Deseaba no hacerlo. Olvidar todo lo que había dicho y hecho esa persona que no era él. Porque Patrick Jane jamás le habría tocado el culo aTeresa Lisbon. Al menos no en publico.

Se hundió mas en el sofá de la oficina y se tapó la cara con las manos antes de levantarse. Necesitaba algo mas fuerte que un te y con urgencia.

Pero lo ultimo que esperaba encontrar al abrirse el ascensor era a Lisbon. Y por su expresión podría jurar que ella no le esperaba tampoco. Sin embargo sonrió y ella hizo algo parecido a sonreír.

- ¿Sigues aquí? ¿Cómo te encuentras?

- ¿Vuelves a estas horas? - dijo Jane como única respuesta. Lisbon no contesto inmediatamente, sino que se dirigió a su despacho, provocando así la curiosidad de Jane que no pudo evitar seguirla. - ¿No puedes dormir?

- No, no puedo. Ha sido un día muy largo. Unos años en realidad.

Jane inclino la cabeza ligeramente, curioso.

- ¿A que te refieres?

Lisbon se encogió de hombros.

- A todo. A veces pienso que el trabajo me tiene tan absorbida que no tengo vida. ¿Entiendes lo que quiero decir?

La sonrisa de Jane se ensancho peligrosamente.

- ¿Y a esa conclusión has llegado después del caso de hoy? ¿Como ha sido eso?

Lisbon se sonrojó violentamente. Se maldijo por ello. Sin embargo, a Jane la sonrisa ya no le cabía en la cara.

- Nada en especial... Ahora puedes irte. Tengo trabajo.

El tono de Lisbon era autoritario. El que usa una jefa cuando su orden no admiten discusión. Normalmente le hubiera molestado pero de todas formas, él ya se iba... Jane dio unos pasos hacia la puerta antes de volverse.

- Iba a tomar una copa. Ven conmigo.

No es una pregunta. Es una petición. Y hecha con la voz mas melosa de la que Jane era capaz, lo cual era decir mucho. La contestación sorprendió a la propia Lisbon.

- ¿Por que no?

*
Había salido montones de veces con Jane a tomar algo y sin embargo esa vez parecía diferente, como si algo hubiera cambiado. Se pasó toda la noche mirándola y sonriendo y Lisbon ya no tenía donde esconderse de sus miradas. Quería decir algo que rompiera el hielo pero todo lo que se le pasaba por la cabeza podía ser malinterpretado, sobre todo por Jane, que le encantaba darle la vuelta a todo, así que se limitó a quedarse callada bebiendo su cerveza hasta que la frase perfecta llegó.
- ¿Cómo te sientes?
Era tan fácil que no entendía como no se le había ocurrido antes. Jane se encogió de hombros.
- Lo recuerdo todo, que no es poco. Si te refieres a como me siento por recordarlo todo, ya es más complicado.
Maldijo para sus adentros. Hasta a una frase tan sencilla le había encontrado la vuelta de hoja.
- No me refería a...
- Pero quiero hablar de ello, Teresa.
El uso de su nombre de pila la descolocó. Le resultaba tan raro oírlo de su voz... Como si fuera un nombre nuevo o el de otra persona. Pestañeo e hizo un gesto con la cabeza animándole a continuar.
- Tú dirás...
- Quiero pedirte perdón por mi comportamiento – dijo sin un titubeo. - Agradecerte tu paciencia y que me llevaras a mi casa. Si no hubiese sido por ti... Muchas gracias.
Lisbon agachó la cabeza para ocultar la sonrisa, como tantas veces hacía.
- De nada. No tienes por que darlas, de verdad.
De verdad sentía que Jane no tenía que darle las gracias porque en gran parte lo había hecho por ella misma y por el departamento de policía. Si no fuera tan importante para la CBI probablemente le hubiera dejado seguir con su vida.
Lisbon dio otro sorbo a la cerveza. A pesar de que esa clase de pensamientos era precisamente de los que había huído horas antes cuando había vuelto a la comisaría, no podía seguir engañándose a sí misma después de todo lo que había pasado. Si hubiera sido solo por el departamento, le habría dejado vivir feliz en su ignorancia. Si le había abierto los ojos era por lo importante que Jane era para ella. Pero no podía decírselo. Jane no podía saberlo. Porque Lisbon sabía que aun quería a su mujer y no soportaría que las cosas se volvieran raras entre ellos.
Jane siguió mirándola un rato, como si quisiera estudiar sus reacciones y Lisbon jamás se alegró tanto de que no pudiera leer su mente de verdad.
- En realidad lo que quiero es pedirte perdón por como me he comportado contigo.
Lisbon se mordió el labio y puso los ojos en blanco. Sabía que iba a salir con esas. Abrió la boca para decir que no hacía falta, que sabía que lo sentía, que no era él mismo y que no quería decir nada de lo que dijo.
Pero Jane habló primero.
- Y sobre todo quiero disculparme si te he hecho sentir incómoda al decir en voz alta todo lo que se me pasaba por la cabeza. Normalmente controlo esa clase de pensamientos pero al estar tan desinhibido no he pensado en las consecuencias.
Lisbon se le quedó mirando con la boca entreabierta.
- Así que querías decir todo lo que dijiste.
- No, ya te he dicho que no quería...
- Me refiero a que lo piensas de verdad.
Jane agachó la mirada. En ese momento, Lisbon no podía recordar que fuera un gesto que Jane hubiera hecho alguna vez. Evitaba su mirada y eso era nuevo.
- No importa si lo pienso o no.
- Me importa a mi.
No pudo evitarlo. Las palabras le salieron solas. Jane levantó la vista y la miró a los ojos. Lisbon notó algo parecido a dolor en ellos.
- Estoy jodido, Teresa. No debería importante. Por tu bien.
- ¿Te he dicho alguna vez lo harta que estoy de que hagas las cosas por mi bien o por protegerme? Sobre todo cuando no hay nada de lo que no pueda defenderme.
Entonces lo hizo. Después de ocho años. Lisbon se levantó del taburete, se acercó a él y le besó. Automáticamente se arrepintió de hacerlo porque en el momento en el que sus labios se tocaron se sintió físicamente incapaz de despegarse de él. Y porque él no respondió como ella esperaba. Jane se quedó rígido. Casi se podía decir que asustado. Lisbon, al notarlo, se separó de él despacio, con los ojos aun cerrados para no tener que enfrentar su mirada.
- Lo siento. Ha sido un impulso estúpido. Olvídalo.
Hablaba muy rápido mientras recogía su bolso y su abrigo. Se sentía una estúpida por haber malinterpretado la situación y haberse puesto a si misma en ridículo. En ese momento lo único que deseaba era salir corriendo del bar.
Hasta que Jane la cogió del brazo y, tras tirar suavemente de ella, la acercó de nuevo a él y la besó.
Era consciente de la presencia de Jane por todas partes. Su mano derecha en su cintura y la izquierda entre su pelo. De que estaba entre sus piernas y sus rodillas se apretaban ligeramente contra sus caderas. Y sobre todo era consciente de su boca. De sus labios. Cuando el oxígeno se hizo absolutamente necesario, Lisbon se separó de él lo justo y le miró a los ojos rozando la nariz con la suya y sin que Jane apartara sus manos de ella.
- Vamos a mi casa.
- ¿Estás segura?
Lisbon sabía que Jane hablaba en general, no a su oferta en concreto. Como respuesta, le dio un corto beso en los labios.
- No tengo miedo.
No dijo nada más. Jane sonrió antes de volver a besarla.
*
Lisbon recordaba vagamente como habían llegado a su casa pero en aquel momento, de pie entre la puerta y Jane, el como era lo último que le importaba. Se sentía dividida entre la necesidad física de besarle y la de respirar cuando claramente, él se decidía por lo primero.
Las prendas de ropa pronto marcaron el camino desde la puerta hasta el dormitorio y al llegar a los pies de la cama, ambos estaban desnudos de cintura para arriba. Lisbon sintió vergüenza de pronto al verse reflejada en el espejo del tocador pero cerró los ojos y exhaló todo el aire de sus pulmones de repente olvidándose de todo cuando Jane, aprovechando su descuido, hundió su cara en la curva de su cuello. Enredó las manos entre su pelo, tirando levemente de él para volver a encontrar su boca. Mientras le besaba, bajó las manos hasta su cinturón y terminó de desnudarle sin llegar a romper el beso.
- Eso ha sido impresionante, Teresa.
- Apuesto a que no eres capaz de hacer lo mismo, Patrick.
Jane sonrió aceptando el reto. Pero los vaqueros de Lisbon eran demasiado estrechos y ella acabó rompiendo el beso a causa de la risa.
- Has hecho trampa – se quejó. - Te has reído. ¿Qué mujer se ríe cuando un hombre la está desnudando?
- Yo – se limitó a contestar mientras terminaba de quitarse los pantalones quedándose en ropa interior. - Venga, tienes un segundo intento.
- Perfecto entonces – dijo mirándola de arriba a abajo antes de volver a tomarla por la cintura.
Cada beso era diferente al anterior. Al principio todo era más suave y más tímido, como si Jane temiera haber perdido práctica, pero a esas alturas era como si se hubieran besado toda la vida. Jane se movía sobre ella sin dejar de besar el trozo de piel que tuviera más cerca mientras ella suspiraba y repetía su nombre, marcando su espalda con las uñas cuando llegó al orgasmo prácticamente segundos antes de que lo hiciera él.
Jane se tumbó a su lado aun respirando entrecortadamente mientras Lisbon permanecía con los ojos cerrados y las piernas aún temblorosas.
- Lo siento.
Abrió los ojos de golpe.
- ¿Lo sientes?
- No. Siento si no he estado a la altura de lo que esperabas. Hacía mucho que no practicaba.
Lisbon se quedó mirándole unos segundos hasta que, cuando se dio cuenta de que hablaba completamente en serio no pudo evitar romper a reír.
Se giró para encararle, rozándole la cara con el pelo. A Jane no pareció importarle.
- Entonces no puedo esperar a que estés de nuevo en forma.
Cuando Jane sonrió, acortó la escasa distancia que les separaba y le volvió a besar.
*
La despertó un cosquilleo en la cara y su primer instinto fue dar un manotazo pero en lugar de una mosca o un mechón de pelo, lo que golpeó fue la mano de Jane.
- ¡Ay! ¿Así es como despiertas todas las mañanas?
Lisbon se preocupó solo un segundo. Luego rompió a reír.
- No. Normalmente no abro los ojos hasta que no tengo media taza de café en el cuerpo. Y si he dormido mal, estampo el despertador contra la pared.
- Teniendo en cuenta que el despertador he sido yo, me alegra que hayas dormido bien.
Lisbon sonrió y acercó la cara a la suya.
- Sabes que podría hacerlo, ¿verdad?
- ¿Qué? ¿Dormir bien?
- Estamparte contra la pared.
Jane sonrió.
- Estoy deseando ver como lo intentas – susurró antes de besarla. - Tus sábanas son rosas.
Lisbon frunció el ceño, confusa por el repentino cambio de tema.
- ¿Qué?
- Que tus sábanas son rosas. No me las imaginaba así.
- ¿Cómo que no las imaginabas así? ¿Habías imaginado mis sábanas, Patrick? - preguntó sonriendo.
- Alguna vez
- ¿Y que esperabas? ¿Raso negro? ¿Franela estampada?
- Blancas. De algodón. Sencillas. Como tú. El rosa es más romántico. No me lo esperaba. Me parece interesante, pero me ha pillado de sorpresa.
Lisbon tiró de las sábanas, cubriéndoles a los dos.
- Así que te he sorprendido... Me siento honrada. - dijo mientras se sentaba a horcajadas sobre él. - Dime una cosa, ¿de verdad vas a analizarme basándote en mis sábanas?
Jane rió mientras deslizaba sus manos por sus piernas hasta su cintura.
- Tal vez luego. - Lisbon se agachó y le besó. - O mañana. No tengo ninguna prisa.

FIN

PS: Que haya saltado More than words en el ipod justo ahora ha sido lo más random y adorable del mundo....
 
 
 
No hero in her sky: Lisbonhellopinkie on January 9th, 2012 12:11 am (UTC)
fjadkjfladsjklasdjflajdflasdf

Sólo vengo a expresar, una vez más, mi amor por este fic regalo.

<33333333333

Denna: [Story] Jeremyloony_cuaron on October 30th, 2012 06:10 pm (UTC)
KSJHDFJLKGDLSKGJHJK

QUE CHULADAAAAAA. No lo había leído, pero jo *_______* Me encanta!!!